Al igual que en todas las áreas de Gobierno, el cambio que se propone la nueva conducción de YPF es ambicioso. La petrolera con control estatal será administrada 100% como lo que es: una sociedad anónima que cotiza en la bolsa de Nueva York.
Los planes de inversión estarán enfocados en hacer el negocio más rentable y no habrá espacio para proyectos políticos. Una prueba de ello es que se enfocará el 80% de la inversión de la empresa en Vaca Muerta, disminuyendo así su participación en áreas convencionales, como las que están en Chubut y Santa Cruz. “No queremos que YPF sea la empresa boba de la Argentina”, se escucha decir en la emblemática torre de Puerto Madero.
“Cuando una área es muy madura, las empresas grandes no son eficientes. No se va a romper la paz social, vamos a ser muy prolijos, con acuerdo de gobernadores y sindicatos. La idea es potenciar a que empresas más chicas, como pymes independientes o de un tamaño un décimo de YPF, tomen esos activos, los optimicen, inviertan y aumenten la actividad. De esa forma se va a lograr actividad en el convencional e YPF no va a arrastrar los pies, porque hay muchas áreas donde pierde dinero y no se puede seguir de esa forma de trabajo. YPF es una sociedad anónima y no hay forma de financiar así el objetivo madre que es que la industria exporte US$30.000 millones por año”, dicen en la petrolera.
Sofia Diamante – La Nacion